miércoles, 26 de agosto de 2009

UN DOMINGO (NO TAN) CUALQUIERA.

- “DÉJAME VIVIR!”
Un grito me despertó de zopetón. Eran apenas las 7 de la mañana de un domingo cualquiera y alguien estaba gritando en el patio del edificio. No me desperté inmediatamente, sino que cerré más los ojos e intenté regresar a donde fuera que hubiera dejado mi sueño dos segundos antes.
- “BRIGITTE!..... Maldito!, por qué no nos dejas en paz?”
Maldita sea. Un idiota despechado que le viene a gritar a la ex-novia…
- “Por tu culpa a México se lo está cargando la chingada! Pudimos ser los amos del mundo, pero tú y tus amigos nos tienen jodidos!”
En la madre! Para colmo es un peje-zombie… Con ganas de hacerle como en los anuncios de las galletas Emperador. “Guardias! Llévense al gritón!” Mmmmhhh, y por qué demonios los de seguridad del edificio no han hecho nada?
- “Aquí están los planos del auto que funciona con agua, me los intentaste quitar, pero no pudiste. Eso y mi libertad no me lo puedes quitar”
OK, la curiosidad es superior a la flojera, levántate, abre la cortina y ve quién está dando tan singular espectáculo.

Dicho y hecho. Sorpresa al ver que el gritón era uno de mis vecinos. Desde mi ventana se veía que ya se había entretenido un buen rato destrozando su departamento y ahora gritaba a voz en cuello. Vestía únicamente calzones y una chamarra de esquiador y agitaba papeles en sus manos. La mirada no era perdida sino frenética y el tono de voz era firme y entonado a pesar de las incoherencias que decía.

El tipo siguió gritando frases a la cual más estrambótica durante probablemente una hora. Sus gritos eran acompañados de vez en cuando con un “Ya cállate!” de algún otro vecino que se quitaba las lagañas desde otra ventana. Alguien llamó a los bomberos. Nuestro personaje recibió a uno de ellos, que fungía como negociador, aventando una silla de comedor al jardín y haciendo sonar una campana con la que rompió su propia ventana pues, en sus palabras, intentaba hacer un llamamiento a la libertad y a que México despertara por intercesión de la Virgen de Guadalupe. El bombero resultó ser un distractor. En lo que hablaba con el loco furioso, sus compañeros tumbaron la puerta y lo agarraron ya cuando tenía más de la mitad del cuerpo fuera de la ventana. Desde mi lugar sólo se vio cómo lo tumbaron al piso. Se escucharon aplausos de algún vecino y todos intentamos regresar a dormir. La vida volvió al a normalidad en el edificio.

¿Quién era? ¿Qué fue de él? ¿Por qué se puso así? No lo sé y es poco probable que lo sepa. Ya han pasado más de tres semanas y la ventana rota sigue igual y el departamento permanece vacío. Dos mensajes de la administración del departamento pegados en el elevador me da una pequeña pista de lo que pudo ser la conclusión.
- Debido a los recientes acontecimientos, se les pide atentamente a los condóminos nos proporcionen los datos y teléfonos de algún familiar cercano y de su médico.
- Se hará una misa de difuntos el día X a las X:XX horas en las instalaciones.

Dos amigos y vecinos ni siquiera se enteraron del incidente y se mostraron incrédulos cuando les conté lo ocurrido. Miradas de asombro siguieron cuando les mostré la ventana rota tanto tiempo después.

Vivimos juntos pero increíblemente solos.

No lo he cumplido, pero pretendo aumentar mi comunicación con mi familia y amigos. Prefiero que en cada ocasión sea para comunicar un evento alegre, un nuevo proyecto, tal vez escuchar o pedir ser oído en un contratiempo o sólo el saber cómo va nuestra cotidianeidad, pero no quiero correr el riesgo de un día encontrarme en un momento de tal soledad y desesperación que me lleve a ser el futuro tema de un blog de un extraño.

Quien quiera que haya sido, vecino, descansa en paz.

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