El sábado fui a donar sangre. Me quitaron sangre, tiempo y una buena parte de la tranquilidad de mi sueño.
La lista de requerimientos para donar arranca estándar:
Tener entre 18 y 60 años. Pesar más de 50 kgs. No haber donado en los últimos 45 días. No haberse aplicado ningún tipo de vacuna. No estar embarazada, lactando o menstruando (Si tuviera alguna de esas últimas, me hubiera ido directo a Ripley’s).
Luego empieza a ponerse mal:
Ayuno mínimo de 7 horas y máximo de 10. No haber ingerido cantidades altas de grasas ni bebidas alcohólicas. (Considerando que iba a donar en la mañana eso implicaba cenar sanamente un viernes sin reventarme y desmañanarme un sábado). No estar en tratamiento médico ni haber tomado medicamentos. No estar desvelado (El desvelo no es un estado, es un estilo de vida). No tener enfermedades crónicas. (Con mis antecedentes familiares, en unos años me van a rebotar, así que aprovechemos ahora). No tener perforaciones, tatuajes, cirugías recientes, acupuntura o tratamiento dental cuando menos en los últimos 12 meses. (Al menos lo limitaron a 12 meses. Irónicamente esta fue la razón por la que varios dudaron que yo pudiera hacerlo).
Y termina MUY mal pues llegan los cuestionamientos que se van extendiendo en preguntas cada vez más incómodas de responder:
- ¿Practica la prostitución? No. OK, esa estuvo fácil.
- ¿Ha utilizado drogas? Si digo que fumé una sola vez, cuenta?
- ¿Ha tenido una sola pareja sexual? Estee, y aquí no le ponen a uno rango de tiempo como con los tatuajes?
- ¿Nunca nunca nunca ha tenido una relación sexual casual? Esteeee…cuenta igual la respuesta si digo que siempre ha sido con protección?
- ¿Pone las manos en el fuego por la salud y sobre todo por la virtud de todas sus parejas? Esteeeeeeeeeee...
- ¿Sabe que las ETS no se detectan hasta tiempo después en un análisis y puede estar contagiando a otra persona? FUCK!!! Sí lo sé, pero había pretendido bloquearlo de mi mente! ¿Cree que me hago análisis cada 6 meses nada más por el gusto que me da que me pinchen el brazo?
NO, no soy un irresponsable. Si me mostré dispuesto a donar es porque en todos los análisis que me he hecho, he salido limpio y porque como decía una amiga “Si no tuviera la conciencia tan tranquila y una vida sexual tan inactiva, estaría preocupado”. Si desde que me aplicaron este cuestionario estoy estresado y mentando madres con cada estornudo o espasmo muscular es más por mi neurosis que por mi estilo de vida (¿Alguien dijo hipocondría?).
Cada vez que me hago un análisis, pasa lo mismo. Son días y noches de estarle dando vueltas al asunto, de empezar con la cantaleta de “San Charbel, no me falles en esta! Si la neta ni me he portado tan mal y siempre me he cuidado, qué posibilidades habría? Por favor, por favor, por favor, que no le haya atinado a la rifa!”. El tener el sobre con los resultados es la cumbre de un horrible shot de adrenalina que solo baja y me deja volver a dormir tranquilo hasta el momento de leerlos y saberme oficialmente sano.
Estoy totalmente convencido que se tienen que hacer estos cuestionamientos, que hay que poner filtros para la donación de sangre y que no pueden ponerse a dar un curso de ETSs en un folleto y en la entrevista, pero aunque no sé si otras personas les pase lo mismo al menos yo salí convencido de dos cosas:
1) Los comportamientos comunes (para no decir “normales”) de la gran mayoría de la población soltera (y a veces no solo soltera) que conozco, no resultan solamente religiosa o moralmente incorrectos (ja! El que esté libre de pecado…), sino también médicamente cuestionables para estos fines altruistas, y
2) Si quieren garantizar el cumplimiento estricto de todos los requerimientos, hay que buscar donadores en los conventos de monjitas de clausura.
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