“Muestra y demuestra que necesitas una mujer en tu casa!”
Con esas palabras una muy buena amiga me “reclamó” el ser un buen anfitrión en mi departamento de soltero. El departamento estaba arreglado (no por mí sino por la heroica muchacha que me ayuda una vez a la semana a mantener mi desorden en un nivel aceptable), la cena estaba preparada (esa sí por mí y dos recetas sencillas) y yo estaba en función de amo-de-casa-desesperado buscando pasarla bien y que mis invitados lo hicieran también en una de las primeras reuniones con platos no desechables en mi casa.
El comentario, hecho con la mejor intención y no solo como broma, caló hondo. Y tal vez sea porque no es la primera vez que me lo dicen. Nunca falta la tía bien intencionada que decidió comentar el punto con exactamente las mismas palabras al enterarse que me iba a vivir solo.
Tengo que vivir en el prototipo de departamento de soltero? Plantas muertas, hongos en el refri, ropa interior colgada en la sala, solo chelas en la alacena… JODER! Lo que es entendible y hasta cliché en un estudiante de 18 no creo que sea lógico para alguien de más de 30. Tengo que imponer(me) un estilo “como lo vió en TV” para conseguir a una mujer al demostrar fehacientemente que la necesito?
Pero…. Y si no NECESITO una mujer? No seré un as en la cocina y mucho menos en la limpieza, la decoración igual y no tiene ese “toque femenino” y mis habilidades de organización y atención no son dignas de mención honorífica, pero me las arreglo bien solo. No NECESITO una mujer en mi vida. QUIERO una mujer en mi vida.
Puede que necesite un acostón ocasional, pero lo que realmente quiero es una mujer con quién dormir. No necesito alguien para no estar solo, sino que quiero alguien con quién compartir todo momento.
Por años se han burlado de mi intención de buscar a la mujer perfecta. Hay amigos que creen que yo espero una Miss Universo de sangre real, con tres premios Nobel y que a las seis de la mañana cocine pasteles con tacones y collar de perlas. Obvio esto es una exageración y ya estoy bastante grandecito como para creer en la princesa encantada y perfecta, pero va hacia el mismo punto. No necesito una mujer en mi vida, sino que quiero encontrar a LA mujer de mi vida.
QUIERO una mujer con la que pueda sentirme cómodo en las buenas y en las malas, en una relación de iguales. En la que ella sepa que si llega tarde a casa no estará en llamas y que yo sepa que puedo llorar en su hombro cuando me sienta hecho polvo. ¿Es un patrón totalmente diferente al estereotipado de hombre-cazador-proveedor y mujer-recolectora-dependiente? Supongo que sí, pero es lo que he visto que ha sido el éxito de las parejas de mi generación. Dos personas maduras que saben que QUIEREN estar juntas en vez de necesitar estar así. Habré encontrado a rarísimas excepciones que confirman la regla en un mundo de puro necesitado? No lo creo, y si fuera así, yo quiero entrar en esas excepciones.
No es mejor entonces querer que necesitar?
Ahora la pregunta final... ¿cómo se demuestra el querer sin necesitar?
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