La pregunta de entrevista de trabajo más trillada, pero igualmente de las más difíciles de contestar.
Hace 10 años, vamos, hace 5 no me hubiera imaginado jamás dónde estaría hoy, con quién y en qué situación. ¡¿Cómo piden que tenga un plan definido, si creo que es la mejor forma de arrancarle una carcajada a Dios?!
Y de cualquier forma, la misma pregunta aparece en distintas situaciones. Cada Diciembre por fin de año, días antes de un cumpleaños, en una plática con un viejo amigo o con alguien con quien esperas iniciar una relación (social, laboral o sentimental).
¿Dónde voy a estar en 10 años? ¿Qué estaré haciendo?
No tengo idea, sé que un plan va a cambiar, pero de todas formas creo que todos necesitamos al menos un punto en el horizonte hacia dónde enfilarnos.
Hace poco, en un taller, me dijeron que tenía las características de una personalidad obsesiva (lo cual no fue sorpresa). Gente que tiende al berrinche y con poca paciencia y tolerancia, pero que por lo mismo tiene fuerte empuje y logra en la mayoría de las ocasiones las metas que se impone, por altas o complejas que sean.
Viendo una película ayer mi novia soltó la carcajada al ver a un tipo en un empleo estresante y con su equipo en crisis. “Eso es lo que quieres! Eso es la administración de proyectos que quieres! Masoquista!”. La verdad, no lo había pensado al ver la historia, pero tenía toda la razón. Eso quiero aunque la situación no podría estar más lejos de mi condición actual.
¿A dónde voy? Tengo claro que estoy en el punto A y quiero llegar al C, pero el B es incierto.
Si hace 10 años me hubieran dicho dónde estará ahora y por qué situaciones habría de pasar, igual y no hubiera comprado el boleto para varias situaciones, pero esas mismas son las que me hacen lo que soy hoy. Cambios de trabajo, amigos que llegaron y otros que se fueron, inicios y rompimientos, situaciones límite y momentos de enorme calma y aburrimiento. Cada día va acumulándose para convertirse en la historia de lo que me tiene aquí ahora.
¿Qué pasará dentro de 10 años? ¿Por cuántos cambios más habré de pasar para continuar el aprendizaje que es esta vida? No lo sé y no quiero saberlo. Quiero vivir cada día esperando que la vida me sorprenda y confiando en que estoy tomando las mejores decisiones. No quiero más casillas de “espere un turno” o “regrese dos espacios”. No tengo prisa por vivir y mucho menos el afán de compensar algo que se me pudiera haber pasado antes. No voy a dejarme el pelo largo y treparme a una patineta a estas alturas, pero tampoco siento que tenga que empezar a ser (o más bien volver a ser) tan serio y solemne.
Una muy buena amiga me dijo una vez que no puedes tomar la vida como un juego en el que busques llegar a la meta y ganar; más bien es necesario disfrutar cada jugada y aunque es bueno apostar al futuro, también debes de dejar suficiente espacio para que la misma vida te sorprenda con regalos y experiencias que tu no habías puesto en tu lista.
No sé dónde voy a estar en 10 años o en uno, pero sé que quiero estar feliz y satisfecho de lo realizado y con ganas de ir por más.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario